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VÍCTOR RONDÓN S. | 1952

EL PODER DE LA MÚSICA EN LA CONQUISTA ESPIRITUAL

"A los indios y negros predicamos en estas ocasiones en las plazas, los indios quedan en la de la Compañía, y los negros, cantando la doctrina, pasan en procesión a la principal, y en las gradas de la catedral se les hace la doctrina y enseña el catecismo y se les predica, y suelen asistir algunos canónigos y seglares a oír el sermón por su devoción [...] Las congregaciones están muy bien entabladas y muy lucidas. Acuden todos los domingos, casi a un mesmo tiempo cada uno a la suya: los caballeros y toda la jente de importancia a la de nuestra señora de Loreto; los estudiantes a la de la Concepción; los indios a la del Niño Jesús; y los morenos a la del pesebre de Belén [...]"  

                                                                                                         
La cultura musical de los jesuitas fue el tema central que abordó Víctor Rondón en su tesis doctoral “Jesuitas, música y cultura en el Chile Colonial”. A través del estudio de algunos sujetos involucrados en la evangelización de la población colonial chilena, intentó caracterizar la cultura musical de los jesuitas de la Antigua Compañía en un periodo que abarca los siglos XVI – XVIII.
A partir de una experiencia inspiradora en 1996, cuando conoció las antiguas reducciones de indígenas Chiquitos en las selvas del oriente boliviano, con motivo de su participación como intérprete especialista en música antigua en el I Festival de música colonial misional en Chiquitos, tuvo la impresión de encontrarse en un lugar exótico pero sin duda muy familiar, “Fue una especie de Chiloé en la selva y al saber que el elemento común entre ambos espacios geográficos y culturales lo constituyó la labor de evangelización jesuita de la población indígena, se me despertó una gran curiosidad y una serie de interrogantes”, relató el músico historiador. Estos pueblos misionales fundados por los jesuitas, han conservado no sólo el trazado urbano, la arquitectura, o la artesanía sino que también tradiciones, costumbres, organización social, incluyendo por supuesto las actividades artísticas donde los ritos, la música, los bailes y el drama, se entrelazan.

Orquesta San José de Chiquitos, Bolivia

Luego de realizar su tesis de magíster en musicología en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile en 1997 titulada: Música misional en Chile 1583-1767, decide proseguir estudios doctorales en historia en el Instituto de Historia de la Universidad Católica para complementar y ahondar la investigación que había iniciado.
Su premiada investigación doctoral desarrolló en una primera etapa, la relación que existía entre las actuales manifestaciones de religiosidad popular y el proceso de evangelización indígena en el área sudamericana en general y chilena en particular. Rondón cuenta que su sensibilidad antropológica la desarrolló cuando era un estudiante de pregrado y optó por la etnomusicología, habilidad que se fortaleció al relacionarse con amigos y colegas del Museo Chileno de Arte Precolombino. Luego sus inquietudes derivaron desde el presente etnográfico hacia la historia – etnohistoria primero, historia cultural después – entonces comenzó a investigar en fuentes del siglo XVI las prescripciones músico rituales concebidas para la evangelización indígena del área, especialmente las contenidas en los concilios de Lima en la segunda mitad del siglo, instancia  donde surge el tema de los jesuitas y su actividad en el continente, según cuenta. Debido a la extensión en el tiempo de permanencia del quehacer de los jesuitas, Rondón se concentró en conocer el rol de la música en la evangelización jesuita, las características de su cultura corporativa y su actividad en Chile. Víctor aspiró a extender la concepción de música a un sistema significativo sonor más amplio y relacionado con otras expresiones. Por lo tanto, se distanció del modelo de algunas investigaciones sobre música jesuita que han enfatizado más que nada en partituras y conceptos de obra, autor y estilo. Puso el énfasis en comprender la cultura musical de los jesuitas no músicos; sospechando que la condición de tal era más bien una excepción que no podría explicarme el sistema en su integridad, acota.
"Esta Residencia es la Corona de todas las misiones, de donde salen nuestros Padres misioneros a cinquenta y dos islas, que tienen a su cargo, navegando en piraguas, con tan grandes incomodidades, trabajos, y peligros de la vida, que no hay religión que en esto la exceda, salen también a tierra firme, de donde tienen que correr de largo más de cien leguas, hasta el Estrecho de Magallanes". (Texto de la fig. 1, publicada en Música jesuita en Chile en los siglos XVII y XVIII: primera aproximación, por Víctor Rondón).

Fig. 1, "Residencia en Chiloé", grabado del Padre Alonso de Ovalle

 
 
 
 
 
 
 
"Este concepto de “cultura musical” (dada la polisemia de los  términos cultura y música) lo definí instrumentalmente como la suma de práctica, experiencias y discurso sobre música. También consideré que tanto la presencia como la acción de ellos podía ser remota o efectiva, es decir no sólo los que pisaron nuestro suelo tuvieron incidencia en la conformación de la cultura musical así entendida. Seguí, entonces, trayectos vitales de ocho individuos, desde el fundador hasta algunos expulsos, cubriendo un período que la historiografía ha considerado de “larga duración” (cuestión que se tiende a evitar, especialmente en trabajos de tesis). Esta apuesta, que reconozco que fue algo osada, me pareció que podía ser abordada precisamente siguiendo casos individuales, por cuanto la comprensión y experiencia vital es eminentemente particular; lo que tenemos más a mano es nuestra propia experiencia del mundo en tanto individuo, y si tenemos una primera opción es precisamente la de comprenderse a sí mismo, por tanto la segunda puede ser la de comprender a otros individuos, más que a grupos, colectivos  o masas. En todo caso, a través del estudio de individuos, evidentemente creí que era posible caracterizar algunas cuestiones colectivas de los jesuitas de la Antigua Compañía, específicamente su cultura musical".   
"En primer lugar, pude configurar dos sistemas culturales artísticos –por así llamarlos- superpuestos: el de la evangelización  indígena sudamericana en el contexto de la iglesia del patronato virreinal, y el de la Compañía de Jesús, que fue aún más amplio y globalizado. Un tercer componente fundamental no pude más que dejarlo esbozado, por problemas metodológicos y disciplinarios,  se trata de la cultura artística americana pre hispánica que en el caso de las artes temporales –música, danza teatro- aún es un desafío pendiente. En el caso de los jesuitas llegué a resultados análogos a los que por ese mismo tiempo estudiosos del hemisferio norte llegaban: la Compañía constituía una extensa y eficiente red internacional – global podríamos decir, por cuanto estaban en Europa, América, parte de África y Oriente- por la que circulaban productos artísticos. En el caso de la música los repertorios, según la nacionalidad e itinerario del jesuita, provenían de distintos lugares y épocas y eran adaptados a las diversas realidades locales con gran eficiencia. En el caso de Chile pude determinar la existencia de obras dramático musical en latín en el espacio colegial, cantares religiosos en español en zonas rurales, y cantares catequéticos en mapudungun en las zonas misionales de la Araucanía y Chiloé. De estos tres universos el segundo de ellos parece estar en la base del repertorio a lo divino en Chile central. Pude determinar también, que el jesuita músico especialista constituyó una excepción, pero por otra parte, que prácticamente todos los soldados ignacianos fueron passeurs de repertorios no sólo musicales, sino también poéticos y teatrales. Finalmente pude proponer una nueva situación complementaria a las investigaciones musicológicas más conocidas en el área referidas a las reducciones entre guaraníes, chiquitanos y moxeños. Gran parte de este universo musical logré reconstituirlo, grabarlo y convertirlo en sonido. De paso, al abordar la figura del fundador  Ignacio de Loyola para escrutar como su trayectoria vital influyó en el instituto y constituciones de la orden respecto de la música, pude proponer algunas cuestiones que pueden matizar positivamente, a mi parecer, su biografía".
"En un nivel muy mediato, instalé en el medio dos temas como lo son la música misional y la cultura musical jesuita, relevando datos,  contenidos y procesos que pueden ampliar la comprensión del período colonial tanto desde la musicología como desde la historia. Metodológicamente proponer un tipo de historia cultural de la música que se distancie de aquella que sigue los moldes de los manuales que siguen la episteme de la Bellas Artes, que temporalmente, al instalarse precisamente por la época en que la Compañía fue abolida, resulta improcedente. También considero un aporte el hecho de que no pocos datos y procesos que he caracterizado contribuyen a la mejor problematización de lo que la historiografía del arte ha etiquetado como Renacimiento, Barroco y aún Clasicismo, que sin duda puede aportar al ámbito europeo también. Las cuestiones que conciernen a tradiciones orales y su relación con aquellas de tipo escritural que forman parte de nuestra cultura tradicional chilena, próximas al campo que  folclor, primero, y la antropología de la música y la etnomusicología, luego, han venido relevando desde hace décadas, también pueden llegar a constituir una contribución. Y desde otro ámbito, mi trabajo ha producido un corpus de expresiones musicales que ha venido a enriquecer el repertorio de los intérpretes especializados y a través de ellos llegar sensorialmente a un público más amplio que el académico. Finalmente, creo que puede ser un aporte comprobar que es posible desarrollar un tipo de narrativa histórica  sobre música que tenga como sujetos a individuos no músicos, es decir hacer historia de la música sin músicos, como alguien acertadamente me ha comentado".
Víctor Rondón antes de concluir sus investigaciones doctorales ha trabajado junto a colegas de otros espacios académicos y disciplinares. Con el Doctor en Musicología Alejandro Vera, del Instituto de Música de la Universidad Católica están concluyendo un proyecto de investigación en dos etapas sobre el tema de la música colonial chilena, que esperan convertir en libro próximamente. Recientemente ha iniciado con la Doctora en Historia Celia Cussen del Departamento de Historia de la Universidad de Chile, un estudio sobre la evangelización de afroamericanos durante el siglo XVII en Lima y Santiago de Chile. Por su parte, desarrolla inicialmente algunas investigaciones sobre personajes músicos que articulan el tránsito entre colonia y república, como es el caso del músico pardo José Bernardo Alzedo, que nació y murió en Lima pero pasó la mitad de su vida profesional en Santiago, tema que está desarrollando con el joven musicólogo José Manuel Izquierdo. En el intertanto de esta actividad, ha tenido la ocasión de participar también con un equipo interdisciplinario e internacional que ha liderado el musicólogo polaco Piotr Nawrot (y en que participan además los historiadores bolivianos Roberto Tomicha y Javier Matienzo), en torno a los materiales musicales del Archivo Musical de Moxos, Beni, Bolivia. También ejerce la docencia en diversos programas de postgrado, una actividad complementaria que me resulta tan enriquecedora  como grata tanto en historia como en musicología, que me permite interactuar con jóvenes investigadores en continua actualización, así como compartir con colegas de otras disciplinas y universidades en diferentes colectivos que me permiten seguir aprendiendo y fortaleciendo la mirada interdisciplinaria. Colectivos como lo son el Laborario de Historia Colonial, que lidera Jaime Valenzuela en el Instituto de Historia la Universidad Católica y el equipo académico del Seminario troncal “Problemas fundamentales de la cultura latinoamericana. Construyendo identidades y diferencias: América entre dos rupturas (siglos XVI-XVIII)” del programa de magister y doctorado en estudios latinoamericanos, que coordinan los profesores Alejandra Araya, Alejandra Vega y José Luis Martínez, así como del seminario permanente sobre Afroamericanos, que dirige Celia Cussen, ambos en el Departamento de Ciencias Históricas de la Universidad de Chile.  
"Alimenten la curiosidad y la duda en todas sus formas, estén muy atentos al surgimiento de preguntas y conviértanlas, ojalá, en estados anímicos. Y valoren la imaginación y la intuición y jamás afronten investigaciones en temas que no los motiven realmente. La motivación y la curiosidad es realmente el motor fuera de borda que nos puede mover (no se hacia donde, pero nos mueve) en este mar confuso y apasionante que es la deriva humana. Ahora bien la investigación en arte en general y música en particular debe ir idealmente acompañada del ejercicio expresivo correspondiente, en cualquier nivel, pues esto evita la especulación árida".
Para elaborar este proyecto de investigación, Rondón primero obtuvo financiamiento de Fondecyt para realizar investigaciones en torno a las prescripciones músico rituales en el área sudamericana y chilena a través de dos proyectos que le facilitaron el trabajo de indagación en archivos chilenos y sudamericanos.
Complementariamente, se adjudicó un par de proyectos gracias a los fondos de  cultura en el área de investigación musical Fondart. Al ingresar al doctorado en historia en la Universidad Católica accedió a fondos de estadías de investigación ofrecidos por Dipuc y un Mecesup del programa. Esto le permitió trabajar casi un año en fondos y archivos sudamericanos y europeos, concluyendo en el Archivo Romano de la Compañía de Jesús. Con eso rehízo además el trayecto de esos papeles e individuos y calibró la magnitud del proceso y sus posibilidades interpretativas.




Doctorado en Historia
El Programa de Doctorado en Historia de la Pontificia Universidad Católica de Chile recoge la tradición historiográfica chilena que se remonta al siglo XIX, e incorpora las nuevas tendencias que han marcado la renovación de la ciencia histórica en el siglo XX, siguiendo las orientaciones de su fundador, profesor  Mario Góngora. El objetivo del Programa es formar investigadores capaces de realizar investigaciones originales en el campo de la ciencia histórica y que los habilite para desempeñarse en el ámbito de la enseñanza superior. El Programa se centra en la investigación de la historia chilena y latinoamericana, debiendo las tesis doctorales reflejar esa especialidad. Cuenta con el apoyo de un cuerpo docente chileno y extranjero asociado. Además tiene lazos de cooperación con profesores e investigadores del área de otras prestigiosas universidades chilenas. También ha fomentado los trabajos de tesis en régimen de cotutela y doble titulación para alumnos chilenos y extranjeros, y ha desarrollado múltiples convenios de cooperación académica con universidades americanas y europeas de primera línea.


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